Óbitos o maneras de morir

El pasado fin de semana ha trastocado nuestra conciencia colectiva con tres inesperados fallecimientos. Los decesos han impactado tanto por su violencia, como por sus condiciones o por la edad y reconocimiento del finado. Es indiferente el mundo del que formemos parte: Occidente u Oriente; la profesión: deportistas, políticos asesinos, asesinos políticos o toreros; el poder… Antes o después, nos llega nuestro momento, es lo único que iguala a todos los seres humanos. Aunque hay maneras y ´maneras` de morir.

Muamar Gaddafi,  encontró su final, en su localidad natal Sirte, a manos de los revolucionarios que desde hace meses intetaban derrocarle de un cargo que ostentaba desde hace cuarenta años. Los últimos días sus restos son velados junto a  los de su hijo, en una cámara frigorífica. Desde el pasado jueves, filas de curiosos opositores al régimen se acercan para cerciorarse de la desaparición del sátrapa. Aquel megalómano que ha contado con el apoyo y la oposición de las democracias occidentales. Su disparo en la sien es el fiel reflejo del odio de su pueblo hacia un dictador que los gobernó desde la rudeza y la brutalidad y no dudó en efectuar purgas contras sus súbditos y paisanos. Tras sus desmanes acometidos en tantos años gestión, no era difícil de imaginar el peor de los desenlaces para tan siniestro personaje. Los medios de comunicación y diversas instituciones garantes de los derechos humanos, claman por esclarecer las atrocidades sufridas por Gaddafi antes de su asesinato. Morir ajusticiado por su dorada pistola (un símbolo más de su trastornada personalidad) mientras rogaba clemencia, es lo más cercano a perder la vida con dignidad que experimentó el ex-líder libio. Sería hasta considerado sino fuera porque le metieran una varilla por el orto, expresándolo con elegancia en estos tiempos políticamente correctos y repletos eufemismos. Mi afán de ser clarificador me pierde, hasta en dos ocasiones le metieron un palo por el culo antes de ejecutarlo, no es que no hubiera contraído méritos suficientes para acabar con él, pero de ahí a que te sodomicen y torturen… Hay suficientes mecanismos internacionales con los que juzgar y condenar a un excéntrico genocida, pero recurrir al salvajismo, solo nos hace temer que los que encaramaron a Gaddafi, sean los mismos que se encaramen a la dirección del país. Por  no omitir que ya circulan por la red de redes los vídeos de las vejaciones y los estertores del otrora déspota norteafricano.

Mientras, en Malasia, un joven piloto italiano de motociclismo empezaba el que iba a ser otro fin de semana con el que dar un pasito más en busca del éxito. Marco Simoncelli se preparaba para la gloria. Sin duda que la encontró, pero de otra manera muy distinta a la que él esperaba. Tras un par de vueltas al circuito de Sepang, cuando la serpiente multicolor todavía corre apelotonada, la moto con dorsal 58 se fue al suelo en una de sus curvas, con dramáticas consecuencias. El valiente corredor intentó levantar la pesada motocicleta para seguir en carrera, pero lo único que logró fue ser atropellado por otros dos competidores. Pereció, prácticamente en el acto, como consecuencia de las gravísima lesiones sufridas. Simoncelli, al que el mundo del motociclismo conocían como ´Sic`, tenía 24 años de edad. La prensa internacional se deshace en póstumos elogios al deportista italiano, parte de esa prensa, la española, no muchos meses atrás cargaba con virulencia contra el ahora difunto. ´Simoncerdi` llegaron a proclamarle en un titular, ante una de sus polémicas maniobras contra alguno de nuestros compatriotas motocicilistas. Una hora después del trágico suceso, las ondas radiofónicas ya le aupaban a figura de las dos ruedas y más que presumible campeón de la categoría reina (Moto GP) en no muchos años, amén de sucesor de su amigo, ídolo y sin quererlo inocente verdugo, el también transalpino, Valentino Rossi. Además, resaltaban su simpatía y lo buen chaval que era, algo que no se habían preocupado de vociferear con anterioridad. Idéntico tratamiento le otorgarían los medios escritos ya fuera en su edición digital o en su versión en papel. El italiano era un buen piloto, pero desconocemos que le deparaba su futuro, aquellos que le censuraban ahora le sitúan en el olimpo de los campeones sin corona. Lo que fue pilotaje temerario, ahora es agresividad y valentía a lomos de una máquina. De nuevo los eufemismos.  Por su puesto, la prueba del Campeonato del Mundo de Velocidad se supendió. Continúa habiendo muertes y muertos. El año pasado, el japonés Tomizawa, perdió la vida en el circuito de Misano, con tan sólo 19 años de edad, durante el transcurso de una carrera de la cilindrada de 25o centímetros cúbicos,actual Moto 2. La carrera prosiguió, y posteriormente se realizó la exhibición de Moto GP, siguiendo igual orden que cualquier domingo de competición. El fatídico accidente de Simoncelli está en boca de todos, he llegado a escuchar que una de las causas de su defunción, fue su indomable y encrespada melena por dificultarle el correcto uso del casco. Para él, admirador de Sansón y que argumentaba que su ensortijada cabellera era la explicación de su fortaleza y cualidades técnicas, no sería la peor de las explicaciones. Descanse en paz.

Muchos kilómetros lejos de allí, en Madrid, la Plaza de Toros de las Ventas acogía los responsos en homenaje del matador Antonio Chenel, conocido por el sobrenombre de Antoñete y por su inconfundible mechón color marfil en su flequillo. Una bronconeumonía que complica un enfisema pulmonar le retiraría para siempre de los ruedos de la vida. El afamado diestro madrileño que conoció una segunda juventud taurina en la década de los 80, que dejó y regreso el mundo de los toros en repetidas ocasiones, la definitiva en 2001,  ejerció también de comentarista para la Cadena SER y Canal + en compañía de su inseparable Manolo Molés. Los reconocimientos le llegan, como a casi todos, tarde. A toro pasado, menuda ironía. El ahora calificado como ´torero de la movida` por un zombie como Jaime Urrutia,  recibe una medalla por su trayectoria. Al menos, su sepelio no se vió afectado por la amenaza de ningún grupo de antitarurinos o indignados, que en vista de la barbarie global, quisieran cortar las dos orejas cual morlaco al espada. Lo dicho, hasta siempre, Maestro.

Un comentario en “Óbitos o maneras de morir

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.