La vida en una limusina

No había subido al avión y ya me terminaba el libro. En menos de una semana de agitada lectura conseguí finiquitar la última novela caída en mis blanquecinas manos. Espoleado  por mis ansias de conocer más y más sobre los precursores de las nueva narrativa americana, los maestros que ifluyeron de manera notoria en las actuales figuras de su literatura, investigué autores que hasta no hace mucho, miraba con reparo y desdén. La misma sensación que se produce cuando de chaval pruebas el vino, en su momento no te agradó, pero con el transcurso de los años, tu paladar se transforma, se endurece y te conquista. Los gustos cambian, así se explica mi inminente relación escritor-lector con Don Delillo (Nueva York, 1936).

Delillo, natural del Bronx, alcanzó la cima del éxito literario a mediados de los 80, con su obra ´Ruido de fondo`, continuó cosechando buenas críticas y publicando novelas de muy alto nivel en una travesía de poco más de diez años, que fue culminada con la publicación de su mejor producción, ´Submundo` (1997). Abundante escritor de teatro, no es un creador que se haya caracterizado por prestar sus obras para el cine o televisión. Pero esta línea de actuación se invertirá  a partir de la próxima primavera. ´Cosmópolis` ficción sobre un día en la vida de un agente de bolsa de Nueva York, será una de sus primeras aportaciones a la pantalla grande. El relato sucede casi por entero en el interior de una gigantesca y fenomenalmente equipada limusina. Al joven ´brocker` se le antoja cortarse el pelo al otro extremo de la ciudad, en una jornada especialmente complicada en NYC, por diversos motivos,  la visita del Presidente, la muerte de un famoso rapero o el rodaje de una película. Durante el camino se reúne con distintas personas de su entorno, desde sus socios, a su médico particular, alguna que otra amante o inclusive, su mujer, con la que contrajo matrimonio el anterior mes, y con la que no ha consumado dicho enlace. Mientras, invierte en la compre de yenes, para fomentar una serie de absurdas transacciones con las que arruinar el feroz mundo bursátil.  Además, para completar ese estresante ritmo de vida, recibe amenazas de un trabajor frustrado que fue despedido de su empresa, lo que le hace acudir a cualquier cita acompañado de un séquito de guardaespaldas y rodeado de medidas de seguridad.

´Cosmópolis` no es una novela fácil de leer. Sin duda, el texto es un ejercicio de autosuperación del autor en el uso del léxico. Su diccionario de sinónimos y antónimos debió de echar humo, por no mencionar las neuronas del traductor, en el que reside buena parte del prestigio de la obra. Con la idea de conseguir una novela más accesible, Delillo alterna capítulos sobre el protagonista, el economista Eric Packer, con otros pasajes referentes al acosador, mucho más sencillos, sobrios y cuyo estilo intencionadamente desordenado, nos catapulta a los problemas mentales de un desempleado que gasta sus días tratando de huir de la pobreza y trazando maquiavélicos planes. Delillo, ejemplo genial del postmodernismo literario, entremezcla las más altas esferas, con la crudeza y zafiedad de los bajos fondos de la urbe. Las críticas a la sociedad moderna, con sus excesos, la acumulación de riqueza y los avatares de la vida. Para ello, el lenguaje salta de registro constantemente. El redactor hace de la paranoia, la cultura tecnológica y la intertextualidad ( Cosmópolis es una revisión remozada del ´Ulises` de Joyce) junto con el instruido vocabulario, las bases de su faena. El libro, igualmente comparte semejanzas con `American Psycho´, narración de uno de sus admiradores, Bret Easton Ellis, cuyo eje central son las siniestras aficiones de un joven ´yuppie`. El volumen, publicado en el año 95, también cosechó cierto renombre con su adaptación cinematográfica y le proporcionó buena fama al actor británico Christian Bale.

El reparto seleccionado por el director David Cronenberg para el filme, está encabezado por el ídolo adolescente Robert Pattinson , que parece querer probar otros registros. Conforman el elenco, la oscarizada Juliette Binoche (en el papel de una de sus amantes) y Paul Giamatti como perturbado asediador. En unos meses cataremos la pócima. A  ver si  mejora como el buen vino y no defrauda a los sibaritas de la lectura, que casi siempre que se produce una adecuación a otro género, se llevan las manos a la cabeza.

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