Un gozo romano

Primera noche del festival Morente Más Morente en el Circo Price de Madrid, muy cerquita de donde Enrique vivió al llegar a Madrid, “ese mastodonte que es imposible odiar”.

A.DI LOLLI
A.DI LOLLI

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La estrella del cartel del viernes, era a priori, Miguel Poveda. Y también era la primera vez que, este que les escribe, veía al cantaor badalonés en directo, y he de admitir que me asustaba ese cariz llenaestadios que ha logrado Poveda. Porque ya es mucho decir llenar Las Ventas o el Palacio Real. También me hacía dudar su cuerpo de lagartija ceñido a un perfecto traje a medida. Aunque de lo que no tenía duda era de ese chorro de voz, de los antiguos, que hace que sobre el micrófono y falte escenario.
El festejo empezó presentado por la mitad de GomaespumaJuan Luis Cano, “Enrique era Nueva York, Granada, México, Madrid…”, dando paso a Pepe Habichuela y su hijo José Miguel Carmona. Pepe le dedicó una seguiriya, “a mi hermano” dijo. Y más tarde dio paso a Josemi que tomó distancia y con su grupo recordaron a esos Ketama del Vente Pa Madrid. Entonce se quedó en el escenario Pepe Habichuela para acompañar a Jose Mercé en la taranta que grabó Enrique Morente hace ya 40 años, Elejía a Ramón Sijé de Miguel Hernández. Nada que ver con el José Mercé al que acostumbramos en otros ambientes, estuvo soberbio, sentío. Más tarde, ya con Tomatito, Mercé se soltó el pelo, que si hay alguien que se lo puede soltar es él.

Después de una pequeña pausa, en un abarrotado Circo  Price, apareció el piano de cola y una batería. Eso advertía que salía a escena Miguel Poveda. Todavía no sé si hizo una versión, transformada para Enrique, de Para la libertad de Serrat, pero Poveda en ese momento dejó de cantar y dijo unas palabras muy bonitas y sinceras sobre el homenajeado, contó historias de sus noches en la casa granadina del Cerro de Palomares con la familia Morente y se sentó para cantar unos fandangos, y se volvió a levantar para mencionar a Estrella que, desde el foso, miraba ensimismada, lanzándole al catalán “vivas” y “olés”. Unos chiquillos que se conocieron a los once años. Ovación para Poveda.

Terminó la noche con el baile de Eva Yerbabuena acompañada por una cuadrilla brillantísima, con un acto especial para la ocasión, con grabación de un cante de Enrique y un toque que cortaba el aire.

Así acababa la primera noche de este homenaje que se prolongará con dos citas más hasta llegar a febrero, con un acto más rockero en La Riviera.

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Como le gustaba a Enrique, entrar flamenco para salir rockero.

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