Algo más grande que el flamenco

Ya avisaba Estrella Morente cuando subió al escenario. “Todos estamos con las emociones a punto de estallar y arruinarlo todo”.

GTRES
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Dos horas más tarde las familias Carbonell y Morente, más amigos, alzaban los brazos ante la imagen de Enrique Morente que ha presidido estos tres días de festejos en homenaje al artista granadino. Con el patio de butacas de un abarrotado Circo Price, por tercer día consecutivo, aguantando la respiración ante la aparición de Aurora Carbonell, mujer de Enrique, en el escenario, ante la petición de una extenuada Estrella Morente, “tú le has disfrutado, ¡te lo has bebido!”. Era la noche de los Carbonell y los Morente, de los hijos de Enrique, de José Enrique, de Soleá y de Estrella.

Comenzó a helarse el alma cuando Antonio Carbonell se quedó sin voz, “se me ha puesto un nudo en la garganta”, dijo sollozando, apesadumbrado. Aún así cantó bien bajito las Coplas del reloj con la ayuda de Estrella y Soleá.

Antes ya había pasado por el escenario un Ángel Gabarre siempre al lado de Enrique, media vida aprendiendo de Enrique.

EFE
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El primero de los hijos de Enrique Morente en salir a escena fue Kiki, que es como llaman en la familia al menor del clan. José Enrique Morente, con un aire dylaniano, pelo rizado y largo, y rostro delgado, armado con su guitarra cantó letras del disco de su padre Pablo de Málaga y entonó algunas frases de Omega.

El pequeño de los Morente dio paso a su hermana Soleá que, acompañada por Antonio Arias al bajo eléctrico, cantó una nana del primer disco de Los Evangelistas, Encuentro.

Estrella Morente se colocó bajo la gigantesca foto de su padre y cantó esas estrofas que Enrique le recitaba cuando la llevaba a los columpios, una bambera. Y ya con los músicos, con las palmas de La Globo, Antonio Carbonell y Gabarre, con su hermano al compás, se lanzó kamikaze por malagueñas y seguiriyas.

Manuel Naranjo (@MNaranjoM)
Manuel Naranjo (@MNaranjoM)

“No se puede cantar, bailar y tocar mejor que lo que han hecho todos los que han pasado por aquí”. “Hemos hecho este memorial ya casi obligados”, dijo Estrella antes de pedir a su hermana que volviese al escenario para hacer esos cantes de la casa e interpretando las bulerías de Antonio Machado que cantaba Enrique.

“Primero conquistaremos Manhattan, después conquistaremos Berlín”, esa letra de Leonard Cohen que Enrique versionó con Lagartija Nick para Omega que, además de ser inmortal, es mejor según pasan los años y aumentan las ausencias.

Con ese himno terminaron los Morente-Carbonell el homenaje “a uno de los mayores creadores de este país”.

El puente que todos necesitamos entre la tradición y la vanguardia.

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